Tan sólo una inocente selfie

31 Marzo, 2019|

Quienes tenemos hijos adolescentes, esta semana hemos seguido con especial atención, los testimonios de las víctimas de extorsión y acoso en la red NIDO.ORG. La gravedad del caso, no sólo se refiere a las vejaciones que han sido denunciadas hasta ahora, sino que también es de extrema gravedad que varias de las víctimas sean menores de edad. Preguntémonos ¿A qué se están exponiendo nuestras niñas en la web?

Quizás nos llamó la atención, que algunas de las publicaciones con contenido sexual que se dieron a conocer en la prensa, fueron creadas y publicadas libremente en las redes sociales por las mismas víctimas. Seguramente, esas niñas, no imaginaron las consecuencias que podría acarrear una coqueta selfie o un video.

Es posible que algunos adultos crean que el intercambio de imágenes personales e íntimas en la web son casos aislados producto de la impulsividad con que los jóvenes usan las redes sociales. Pero no es así. El envío de “packs” o fotos con contenido sexual entre adolescentes es una práctica extendida para experimentar su incipiente sexualidad. Lo que muchas veces los motiva a compartir fotos o videos íntimos, es la necesidad de captar la atención de alguien de quien se sienten atraídos, o ganarse la confianza y validación de los demás. Por exceso de confianza o falta de formación, pocas veces, piensan en las consecuencias de este temerario gesto digital. Luego vienen los arrepentimientos: “no me imaginé que las vería tanta gente”, “cómo pudo hacerme esto”, “me juró que no las compartiría con nadie” junto con otras frases cargadas de desilusión y dolor.

El sexting, grooming o la difusión de imágenes íntimas es una realidad con la que conviven silenciosamente, muchos adolescentes que por vergüenza o pudor, no siempre pueden pedir ayuda.

Esta realidad, nos obliga como padres a entender algunas ideas claves:

El configurar cuentas privadas, no evita que los usuarios puedan ser víctimas de sextorsión, chantajes, sexting o acoso virtual.

Cuando se publica una foto en Instagram, se comparte la propiedad de esa imagen con la red social. Se entiende que el usuario comprendió esto cuando aceptó los términos y condiciones al abrir la cuenta. En teoría, usuario y RRSS, comparten los derechos de uso pero se mantienen los derechos de imagen.

El producir material digital íntimo no es ilegal, enviarlo a otros tampoco. El delito está en difundirlo sin el consentimiento explícito de quien aparece en la imagen.

Según la legislación chilena, la sola fotografía o filmación de partes íntimas de menores de edad, no necesariamente puede ser considerado pornografía infantil. Debe existir una intención de excitación.

En Chile, aún existen vacíos legales y legislación atrasada en materia de ciberacoso y derechos de la información digital. Más aún, en las escuelas y colegios, casi no contamos con programas de formación y prevención de riesgos en el uso de tecnologías.

Todos los problemas que se generan en las redes sociales pueden prevenirse, simplemente, pensando antes de publicar. No podemos aceptar ninguna víctima más. Es urgente que tomemos conciencia que; si parte de nuestra vida se da en el mundo digital, los niños deben ser educados para vivir en esta nueva realidad. Debemos hacer todo lo posible para que tu hijo o hija, no sea la próxima víctima.